miércoles, 19 de agosto de 2009

Nuevo trabajo = Nueva vida

Bueno es impresionante como puede cambiar la vida de un día para otro. Apenas la semana pasada estaba realmente preocupada por mi economía. No sabía que hacer y mi futuro en ese sentido era bastante obscuro.
Hoy, después de una semana de varias entrevistas y exámenes, me encuentro en mi nueva oficina escribiendo este post. ¿Cómo se llama la empresa? Lastur. ¿A qué se dedica? La producción de productos para la panificación, llámese mantequilla, margarina, cremas, harinas y mixes de todos tipos. Última pregunta ¿Qué voy a hacer ahí? Comercializar todos estos productos en las panaderías de las autoservicios.
Seguramente, mi profesión de escritora estará un poco resagada. El tiempo que voy a tener ahora disponible es muy reducido. Pero eso no me impedirá seguir escribiendo, aunque sea poco y no tan frecuentemente.
Además empezaré a colaborar en la revista "Mexicanisimo". En un rato más me darán mi primer asignatura. Así que como podrán ver mi afirmación del cómo cambia la vida tiene mucho sentido para mí en estos momentos.
Me siento un poco nerviosa, porque tengo mucho tiempo sin trabajar en una oficina cumpliendo con un horario. Pero déjenme decirles que hoy que entré a la planta, me sentí feliz, como si el tiempo no hubiera pasado y estuviera de nuevo en las líneas de producción de Pedro Domecq.
Me preocupan un poco mis hijos pero sé que ellos tendrán que entender que las cosas cambian y su mamá debe dedicarse ahora a trabajar. Deberán ser más responsables con la escuela y aprender a ser un poco más independientes.
Pero les comparto mi alegría, porque justamente esto es lo que necesito y estaba buscando.

viernes, 7 de agosto de 2009

El miedo

Arquero preciso que entierra sus flechas en la más hondo del estómago, donde la voluntad habita, impidiendo actuar, moverse, casi respirar.

Bebida embriagadora que alborota los sentidos, que me hace perder la cabeza. Las palabras salen por la boca como locas desconocidas para la mente.

Carcelero vil y cruel que me impide ver la luz de día. Solo me dejas escuchar los gritos y palabras lastimeras que hay alrededor.

Pintor obscuro que ama los negros y grises con los que con pinceladas y trazos dibujas mis largos días y mis gélidas noches.

Amante mentiroso que me engaña, me desnuda y me deja con la soledad. Desapareces la esperanza con un susurro.

Desesperación que me haces buscar consuelo y protección en lugares prohibidos, sitios conocidos. Que me cortas las alas para explorar horizontes y futuros nuevos.

Josefina Gala

miércoles, 5 de agosto de 2009

¡Qué gran capacidad de amor!

Este video lo dice todo. La historia es de un hijo que le pide a su papá participar en diferentes carreras a lo que el papá accede. Finalmente, le pide competir en el ironman.

El triatlón Ironman abarca un 2,4 millas (3,86 kilómetros) nadando en los océanos, seguida por una 112 millas (180,2 kilómetros) paseo en bicicleta, y terminando con un 26,2 millas (42,195 kilómetros)maratón a lo largo de la costa de Big Island. IMPRESIONANTE!!!!!!

Solo quiero agregar, si nosotros pudiéramos tener la capacidad de amor como la de este papá, el mundo sería muy diferente. Es necesario evaluemos qué tanto estamos dispuestos a dar. Disfrútenlo mucho.

http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=8cf08faca5dd9ea45513

lunes, 3 de agosto de 2009

Para un mundo mejor

Un poco con el blog pasado, escribí una pequeña reflexión que me gustaría mucho compartir:

Llevo mucho tiempo preguntándome ¿Qué es lo que puedo hacer para tener un México mejor, para vivir en un país tranquilo? ¿Cuál es el área principal donde hay que trabajar para revertir el proceso que día a día degrada más a nuestra patria?

Hoy creo saber que lo primero que se tiene que hacer es empezar con la educación de los niños, desgraciadamente a nadie la interesa esto ya que es un proceso a muy largo plazo y los gobiernos quieren resultados en 6 años, si no es así el plan o proyecto no sirvió y es un fracaso.

Del tipo de educación al que yo me refiero tiene poco que ver con los conocimientos que se adquieren en la escuela, eso es otro campo al cual yo no me quiero meter. La educación a la que yo me refiero es algo integral, tiene que ver con educar no únicamente la mente sino también el espíritu, al hablar de espíritu no estoy hablando de creencias religiosas que muy fácilmente se confunden estos conceptos.

Me refiero a algo que va más allá de nosotros, que nos da fuerza para seguir adelante, que nos hace ser mucho mejores personas, que nos ayuda conocernos, que nos enseña a respetar todo lo que nos rodea, etc. De este tipo de educación es de la que estamos carentes en nuestra época. Vivimos en un mundo tan acelerado, que no nos da tiempo para detenernos ni siquiera a pensar ¿Quiénes somos?, ¿a dónde vamos?, ¿Qué nos gusta o nos disgusta?

De lo único que tenemos tiempo es para reaccionar, ni siquiera pensar, en que tenemos que dejar a los niños temprano en la escuela para llegar al trabajo, en que hay tanto tráfico que no nos importa meternos en 3,4 o 5 fila con tal de llegar, no nos preocupa que en la esquina haya una mamá con 3 niños tratando de cruzar la calle, qué importa que haya un charco enorme y queremos rebasar al coche de adelante y al pasarlo mojar al viejito que estaba esperando su camión.

Pensamos que es mejor copiar en un examen que reprobarlo, o comprar una película pirata sin importar a cuanta gente dejamos sin trabajo, o ir a una marcha porque alguien dijo que ahí teníamos que estar, no sabemos ni porque pero ahí estamos, robarle al señor de la tienda un dulce porque al fin el tiene muchos y mucho dinero y yo no.

Pertenecer a ese grupo de chavos y chavas que le entran a la droga y como nosotros no sabemos ni quiénes somos ni a dónde vamos pues también le entramos, así cuando al menos olvidamos que tenemos una vida vacía. No existe un más allá en nuestro camino, ahí se termina, así que ¿Para qué luchar por algo si no conozco que hay algo más allá?

Todos estos problemas y seguramente muchos más podrían ser solucionables si alguien nos educara el espíritu, alguien nos enseñara que claro que hay un allá, un porvenir que nosotros nos forjamos y que depende únicamente de cada uno, no tiene nada que ver con la suerte, el medio social donde nos desarrollamos, etc.

Lo realmente importante es el cómo esta educado el espíritu, cómo te ves en tu futuro, qué tan definido tenemos hacia dónde vamos y a dónde queremos llegar, que tanto nos conocemos para saber que en nuestro interior existe una fuerza que nos ayuda a lograr cosas grandiosas y nos enseña que somos lo que pensamos de nosotros mismos. Sin importar lo que los demás piensen.

Pensando en todo esto, es necesario idear una nueva forma para educar el espíritu de los niños, fortalecerlo, dejarlo salir a la superficie, enseñarles que desde que son niños pueden lograr cosas sorprendentes si se dejan guiar por su fuerza interior, por su amor, por su luz. Para que cuando sea el momento que ellos tengan que tomar decisiones, puedan tomarlas desde su corazón, sabiendo que buscan solo el bien, y así de esta manera algo pueda cambiar en el mundo y lleguemos a vivir en un lugar de paz.

A partir de esta pequeña reflexión los invito a que empecemos a tomar nuestra maravillosa existencia en nuestras manos, es ahora o nunca y a aquellos que tenemos que ver con niños seamos papás, maestros, entrenadores, también pensemos que esas personitas necesitan una nueva manera de ser educados para que ellos también encuentren su camino a la felicidad y realización.

domingo, 2 de agosto de 2009

Mi otro yo

He tenido muy abandonado mi blog esta semana. Les diré por qué.

Como ya lo comenté, con la nueva ley española, por la cual los nietos de los españoles refugiados de la guerra civil, podemos obtener la nacionalidad. Hice mi cita, en enero, y hace 15 días empecé a juntar mis papeles. Mi mamá, gracias a Dios, había recolectado todos los requisitos de mi papá y de mi abuelo.

En el momento de sacar mi acta de nacimiento, me doy cuenta que mi nombre es "María Carmen Benita Bordes". Entré en shock. ¿Cómo era posible qué nadie se hubiera dado cuenta nunca? Así que para acabar pronto, ni siquiera soy mamá de mis hijos, no hablemos de mis estudios, mi RFC, IFE, etc. En definitiva soy otra persona.

Bueno me sentí Sybil. ¿Se acuerdan de esa película? Un muchacha con 16 personalidades diferentes. Así que de ahora en adelante, tendrán que preguntar con quién hablan, con Mari Carmen o María Carmen. De esa manera estarán seguros y no habrá confusiones.

Según recomendaciones del Lobo, corrí a sacar un nuevo IFE, después vería qué más hacer, hice una cola de mas de hora y media. Ustedes ya saben, que somos excelentes para la burocracia, nos pintamos solos. Tuve que rogarles a las personas que estaban ahí que me ayudaran. Pretendían que como no tengo ninguna identificación con ese nombre, llevara dos testigos, que vivan en mi casa con IFE, para atestiguar que sí soy yo.

Está por demás decir, que de dónde saco a esas personas, cuando mis hijos, que son los únicos que viven en mi casa, son menores de edad. No sé porque, pero al final se compadecieron de mí y me dejaron únicamente con mi acta de nacimiento, tramitar mi nueva credencial.

Varios días después, yo seguía sin estar conforme con lo de mi "nuevo" nombre. Desesperadamente, me puse a buscar en todos mis papeles, hasta que encontré una copia de una acta viejita. Sentí una inmensa alegría, créanme, cuando ví mi nombre, el nombre que siempre había usado. Buscando las diferencias con las otras actas, me percaté que estoy en dos libros diferentes, pero eso ya lo arreglaré. De momento lo importante era llamarme igual que todos mis documentos.

Así que el martes, tuve que ir a arcos de Belén a sacar copia certificada de mi acta, para poder después apostillarla, tal y como lo solicita el consulado español.

Corrí después al Archivo General de Notarías, para la apostilla, llegué a las 1030, recogían papeles hasta las 11. Pero como desconocía el monto a pagar en la tesorería, y por alguna razón, la tesorería en esa oficina ya no existe, me dieron la dirección de la más cercana. A 2 estaciones de metro.

Desgraciadamente, no pude regresar antes de las 11, por lo que tuve que regresar el miércoles.

El miércoles, me levanté tempranito, corrí a dejar a Ceci a su curso de Verano y recorrí el mismo camino del día anterior, llegué a tiempo para dejar mi acta, ya estando ahí, me avisaron, que me la entregaban el mismo día pero a la 1330. Por lo que lo mejor que se me ocurrió, fue ir al centro al sanborns de los azulejos, primero a desayunar y después a leer para matar el tiempo.

Finalmente, terminé con mis trámites y se supone que tengo listo todo para mi cita el jueves.

El día de hoy les platicaré que llevé a Ceci a un taller muy padre en Bellas Artes. Se suponía que iba a hacer alebrijes, pero el museo tiene una exposición de una pintora polaca Tamara Lempicka, que ojalá tengan la oportunidad de visitar. Es de la corriente de art deco. Por lo que encontrarán cuadros muy coloridos, con formas muy definidas y fondos geométricos.

El taller consistía en pintar con un títere que mueve sus extremidades como modelo, un cuadro de art deco. La otra opción, con el mismo modelo, vestirlo con retazos de tela muy al estilo deco. Ceci, por supuesto escogió la pintura, con pasteles hizo un cuadro muy bonito, lleno de color. Además se entretuvo un buen rato.

Me impresionó la cantidad de actividades para niños que existen en casi todos los museos del centro, cosas muy divertidas, diferentes y que además acercan a nuestros hijos a la cultura. Cosa que siempre he pensado es muy importante, porque además de educarlos y enseñarlos a sumar, restar, leer y escribir. Enseñarles que hay algo más, que llena el espíritu, es darles el mundo.

martes, 28 de julio de 2009

El destino

Bueno lo prometido es deuda. Esta es la historia de amor entre Olga y Antonio. Pero como siempre me sucede, es únicamente el bosquejo de algo que será parecido a una novela muy corta. Como lo decía el blog pasado, ¿coincidencias? No lo sé, pero tal parece que mi camino como escritora, empieza a dibujarse más claramente.
Que lo disfruten:


La tarde de ese mes de enero fue excepcionalmente fría, el sol había decidido esconderse detrás de unos nubarrones negros, sería para no presenciar la tan triste despedida, la niebla llegaba hasta el punto de no ver más allá de apenas unos cuantos metros. Se escuchaban únicamente sollozos, palabras de amor, gemidos ahogados y a lo lejos los “tuuu tuuu” de los barcos anunciando su llegada al puerto.
Una pareja caminaba abrazada hacia el futuro incierto, los brazos de Antonio rodeaban la cintura de Olga y la protegían del gélido viento que corría por el muelle. Ella con el corazón hecho trizas y él con una desgastada maleta café, tiritaban sintiendo por última vez el calor de sus cuerpos.
Olga y Antonio, se habían conocido en Sama de Langreo, su pueblo natal en Asturias, hacía ya muchos años. La madre de Antonio, por las bajas notas en la escuela, lo había azotado, y éste al salir corriendo tiró de la escalera a Olga, que subía a su piso cargada con una bolsa de naranjas.
Al escuchar el grito de Olga, el chico se detuvo y sintiendo un remordimiento muy grande, la ayudó a recoger las frutas que rodaban escalera abajo. Ya en la planta baja, se limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas, para que la niña con el cabello tan negro como nunca había visto igual no se diera cuenta que lloraba. Antonio sintió un calor muy extraño en su cuerpo, algo que jamás había experimentado tras sus diez largos años de vida.
Olga por su parte, al ver al muchacho con los ojos enrojecidos, pero en solícita ayuda, sintió una ternura muy grande y las ganas de consolarlo por la pena que lo embargaba. Seguramente su madre lo había maltratado y ella quería darle ese cariño que ella creía que a él le faltaba.
A partir de ese día, los chicos se buscaban para ir a la escuela, que quedaba a tan solo unas cuadras de sus casas, regresaban juntos, jugaban en la calle y poco a poco el romance fue envolviéndolos con sus grandes alas color carmín.
Una tarde que regresaban de la escuela, Olga muy emocionada, le platicó a Antonio de América. En su clase de Geografía, la maestra les había platicado de ese continente, y el lugar que más le había llamado la atención a la niña, había sido México, un lugar lleno de colores, donde las personas eran siempre muy felices.
Antonio, como siempre la escuchaba fascinado, y se imaginaba una vida en aquel lejano país con su Olga. Siempre soñaban en ¿qué harían?, ¿Cómo vivirían? ¿Cómo sería ese tan lejano México?
Los años transcurrieron muy rápidamente, una tarde sentados en las escaleras, Olga le mostró una foto que había encontrado de un mercado en la ciudad de México, se veían frutas, verduras, especias y demás utensilios, que le daban una vida propia. Antonio estaba emocionado de sentir tan cerca a su compañera, pero no podía pensar en decir nada, el corazón corría desbocado.
Olga al ver el estado de Antonio, lo abrazó y sin siquiera pensarlo lo besó. En un principio el beso fue muy tímido, simplemente un roce de los labios. Pero el chico, al sentir esa dulzura, la besó con más fuerza y pasión. Se encontró jugando con la lengua de Olga sin darse cuenta.
Así su pasión fue aumentando día a día, caminaban tomados de la mano, se mandaban notas, se besaban en cualquier rincón. Una tarde que la madre de Olga no estaba en casa, hicieron el amor. Esta había planeado todo, para que fuera un momento especial, había cambiado las sábanas de su cama, tenía en un florero unas flores rojas, la foto del mercado estaba clavada en una de las paredes. Compartieron caricias, ternura, inexperiencia y hasta dolor. Fue una época maravillosa, donde mezclaron sueños, vida, besos, cuerpos, almas.
Nada podía separarlos ahora, nada, excepto la guerra civil. Antonio tenía ya 18 años, y como todo joven enamorado de la vida y de los ideales, se enlistó para pelear en contra del General Franco en el ejército de tierra, en el cuerpo de infantería. Tener una república era su sueño.
Así que aquel día Antonio se embarcaba para reunirse con el ejército en la provincia de Castellón y avanzar hacia Madrid. Ninguno de los dos sabía cuánto tiempo estarían separados, y lo que el futuro les depararía. México era una idea muy lejana.
Antonio, ingresó en el ejército, vivía una vida llena de temores y zozobra. Conforme avanzaba la guerra, tenía cada vez menos alimento, los uniformes y zapatos rotos y gastados. Los ideales dejaron de tener la misma fuerza que al principio y así entre batallas fueron acercándose a la capital.
Para Olga, la cosa no era mejor, tanto su familia como ella, eran republicanos al igual que Antonio. Sus hermanos, eran perseguidos por los franquistas, así que tuvieron que huir y esconderse por la sierra. La comida escaseaba y el terror de las noticias del frente era cada vez más desalentador.
Una tarde, le avisaron a Olga, a su hermana y a su madre, que traían a su hermano José. Lo habían atrapado ya, al verlo las mujeres su rostro se llenó de espanto, su madre no paraba de llorar, estaba casi famélico, la ropa hecha jirones, los ojos hundidos y el color de su piel era casi ocre.
Por traidor, lo colgaron y llevaron su cuerpo arrastrando por la plaza del pueblo, para demostrar que cualquier persona que se atreviera a estar en contra del General, correría la misma suerte que José Caldas.
Después de aquel terrible suceso, la familia de Olga trató de salir de España. Lo único que lograron, fue que Olga y su hermana Pilar consiguieran un boleto en el Buque Motor “La Nueva Esperanza” que las llevara a algún lugar de América.
Se repetía aquella despedida en el muelle con Antonio, la diferencia era que ahora Olga se despedía de su madre y no conocía su destino. Y pensaba en Antonio, jamás lo volvería a ver, ella dejaba su patria, sin saber siquiera su futuro y no sabría si podría regresar algún día. Mientras él peleaba por una causa perdida, eso si seguía con vida.
A las puertas de Madrid, Antonio fue hecho prisionero y llevado a alguna parte que él no conocía al sur de Francia. A su llegada, se dio cuenta que estaba en un campo de trabajo, donde de sol a sol cultivaba todo tipo de hortalizas, siempre custodiado por soldados franceses, que le hablaban en un idioma que él desconocía. Por las noches en su cama, sus pensamientos siempre volvían a Olga. Sacaba de su bolsillo un pañuelo que ella le había dado el día de su partida, para no olvidar su aroma. No tenía noticias de ella, pero le preocupaban tanto las preferencias políticas, de ella y su familia, que no dejaba de imaginarse lo peor.
Olga y Pilar, llegaron a la isla de Cuba, quien acogió a los exiliados españoles con los brazos abiertos. Una familia dió asilo a Olga y otra a Pilar como parte del servicio de la casa. De ahora en adelante, tenían dónde dormir y qué comer. Trabajaban toda la semana y los domingos se veían para tratar de averiguar de su familia en España.
El patrón de Olga, era un hombre poderoso en Cuba, conseguía siempre lo que quería, era alto, de tez muy blanca, con los ojos azules, el pelo tan rubio que parecía blanco. Su perfil podría haber sido el de un césar romano. Desde que vió a Olga, decidió que tendría a esa muchacha para él. Siempre era amable y solícito con ella. A la muchacha le gustaba el trato preferencial que recibía, no imaginaba las intenciones del jefe.
Una mañana en que no había nadie en la casa, el patrón regresó con el pretexto de haber olvidado unos papeles muy importantes. Al llegar, vio que estaban únicamente Olga y él, así que decidió ir al encuentro de la muchacha. Esta al ver el rostro transformado por la lujuria, sintió miedo y trató de escapar de su presencia, pero él le cerró el paso con el brazo, la jaló y la subió a la mesa del comedor donde la violó. Ella trataba de liberarse, gritaba pero nadie correría en su ayuda. En su defensa, le arañó y le escupió el rostro. Cuando hubo terminado, la amenazó con correrla y negarle cualquier posibilidad de un nuevo trabajo si se atrevía a contárselo a alguien.
La pobre Olga a partir de aquel momento, dejó de vivir en tranquilidad, cualquier ruido la ponía en estado de alerta. A los dos meses, se dio cuenta que esperaba un hijo, un producto de aquella terrible experiencia.
Olga armada de valor, una noche en que el señor estaba solo en su estudio, decidió amenazarlo con decirle todo a su esposa si no accedía mandarla en el primer barco a México. Este para quitarse del peso y la responsabilidad, accedió de inmediato, por lo que arregló su partida.
Cómo le jugaba una mala pasada el destino, su sueño había sido ir a aquel país, pero acompañada por Antonio, ahora estaría ahí pero sola y con un bebé que cuidar. Nació una niña de cabello negro azabache y ojos azules, su piel parecía la nieve de los Alpes, a la cual le llamó Olga, como ella. Y así empezó en México su nueva vida, como institutriz de otra casa de una familia bien, en el puerto de Veracruz.
Una tarde de verano en el campo de trabajo de Antonio, los soldados franceses, les explicaron que esa noche habría un barco que los sacaría de Francia, no sabían a donde los llevarían. Lo que tenían que hacer era, en cuanto escucharan la alarma, salir corriendo rumbo al muelle, sin mirar atrás y subirse a un barco que los esperaría.
En el campo, los hombres se miraban unos a otros con miedo y desconfianza, y ¿Si fuera la ley fuga y les dispararan por la espalda? El terror ganaba la batalla, no tenían más que arriesgarse y hacer lo que los soldados les habían dicho.
Así que esa noche al sonido de la alarma corrieron, Antonio con el pañuelo de Olga muy apretado en su puño y gritando como un loco su nombre. Fue así que dejó tierras francesas y semanas después conoció la isla de la República Dominicana. Al desembarcar, no tenía más que lo puesto, no llevaba nada para comer o para vestir, así que una vez en la playa se vió abandonado y muerto de hambre.
Bendita isla del Caribe, había platanares por todos lados, así que comieron plátanos y durmieron en la playa. Así fue, hasta que poco a poco fueron encontrando algunos trabajos, para poder empezar una nueva vida.
Antonio, fue a una granja donde se cultivaba el plátano, la papaya y en la temporada el mango. Ahí se empleó por comida, techo y una mísera paga apenas para sobrevivir. Desde ahí, trató de contactar a alguien que le diera noticias de Olga, pero a ella parecía que la tierra se la hubiera tragado.
Vivió cuatro años en la isla, pero para él no era este el tipo de vida con el que soñaba, así que ahorró y sin más tomó el primer barco para salir hacia el puerto de Veracruz, en México. Finalmente uno de los dos cumpliría su sueño de vivir en aquel país.
Para Olga, la vida fue dura en un principio, pero su hija, era toda su alegría. Así que trabajaba por ella y se sentía feliz. En lo más recóndito de su corazón estaba siempre vivo el recuerdo de Antonio. Que lejano parecía ya. Todo era como un recuerdo nebuloso. Algunas veces hasta dudaba que realmente hubiera sucedido.
Una tarde, de regreso de tomarse un café lechero con una bomba en los portales, Antonio venía caminando por la calle, cuando de un edificio, salió una niña como de seis años corriendo, si no hubiera dado un paso hacia atrás lo hubiera tirado, le llamó la atención lo negro de su pelo, le recordaba a Olga, la blancura de su piel. Le extrañó que una niña saliera con tanta prisa y sola, así que la alcanzó justo antes de que cruzara por una calle.
La niña, cuando sintió el jalón del brazo, empezó a gritar todavía más fuerte, a lo que Antonio tuvo que tranquilizarla diciendo que no debería de haber salido así sola de su casa, que era mejor que regresara. La niña era hermosa, algo en su mirada le recordaba su niñez, su juventud, el amor.
Antonio la llevó de regreso a su casa, a la entrada del edificio, una mujer lloraba y gritaba - Olgaaaaa, Olgaaaa – el corazón le dio un vuelco, esta niña se llamaba… Pero si la mujer era, no lo podía creer. Sus ojos se llenaron de lágrimas, sintió un vacío en el estómago. Se acercó a Olga. En cuanto ella lo vió no pudo articular palabra. El hombre que estaba frente a ella era Antonio. Los dos en México, después de tantos años.
Se abrazaron, todos los sentimientos reprimidos por tantos años, se desbordaron. Sus lágrimas se confundían. Olga estaba demasiado delgada, le pareció a Antonio, sentía como si su esqueleto fuera a romperse en cualquier momento. Algo no estaba bien.
Olga lo invitó a subir, así que los tres subieron. Ya sentados en una pequeña sala muy bien iluminada, con las ventanas abiertas para que entrara el fresco. Antonio le preguntó sobre su hija, Olga le contó todo lo sucedido en Cuba. Él abrazándola, le prometió cuidar siempre de las dos, de ahora en adelante, nunca pasarían por ninguna miseria.
Antonio sentía que había algo más, no le gustaba el color de piel de Olga, y le preocupaba la reacción de la niña. Olga tuvo que confesar que padecía de cáncer, esa tarde le habían informado que solo le quedaban unas cuantas semanas. En cuanto había llegado llorando, le había dicho a Olga hija que tendría que buscarle una familia, que moriría muy pronto, por lo que ella había salido corriendo de esa manera.
Antonio tomó la mano de las dos, las besó y prometió cuidar siempre a Olga como su hija, y disfrutar el tiempo que tuviera con el único amor de su vida.

Josefina Gala

lunes, 27 de julio de 2009

Coincidencias

Hoy llegó mi día de taller, lo bueno de todo es que hoy sí hice mi tarea que consistía en hacer un "pastiche" de la película de los amantes del círuclo polar. ¿Qué es eso? Un pastiche es como sacar el esqueleto de la película, para de ahí ponerle encima nuestra historia, se dice fácil, pero muchas veces encontrar un tema que pueda encajar en ese esqueleto no lo es tanto.
Me costó mucho trabajo encontrar un tema, pero finalmente lo encontré. Con la nueva ley que permite a los nietos de los refugiados españoles obtener la nacionalidad española, mis hermanos y yo, empezamos a conseguir todos los papeles necesarios para hacer estos trámites. Se me vino a la memoria, la historia, que he de decir que me sé a medias, de mis abuelos paternos y su llegada a México, tras la guerra civil española.
Desconozco la parte de mi abuela, pero sí conocí la historia de mi abuelo Antonio, quien de un campo de trabajo en Francia, fué liberado y subido a un barco. Llegó a la isla de Santo Domingo, se casó y nació mi papá. No me acuerdo si tres o cinco años después llegaron a México. Por asuntos que desconozco, la historia entre mis abuelos fué siempre desconocida para mí, y como sucede con todo lo secreto, guarda un cierto encanto. Me ha seducido siempre el misterio que la rodea. Fue fácil dar con la historia, lo difícil meterla a cierto esquema.
Bueno ya les platicaré como me fué con Benjamín y prometo subirles el cuento, que creo yo es una hermosa historia de amor y de coincidencias. Como la de cualquiera de nosotros.
Hablando de coincidencias, es lindo encontrarlas en nuestras vidas, además, que nos enseñan que la vida pasa por algo y no nos dejan en el limbo de situaciones simplemente al azar, nos ubican, nos dan respuestas a miles de por qué´s.
Encontré una frase que me gustó mucho de Milan Kundera en La insoportable levedad del ser que dice: "Co-incidencia significa que dos acontecimientos inesperados ocurren al mismo tiempo, que se encuentran"
Al final esos hechos, son los que llegan a unirnos con personas, situaciones. Pero en cuanto suceden somos un poco ciegos. Es cuando volteamos hacia atrás, cuando nos damos cuenta del por qué escogimos una profesión, un trabajo, una pareja. Debemos estar más pendientes de todos los incidentes en nuestra vida diaria, para junto con el destino, ir tejiendo nuestra vida de una manera más consciente.
Podría afirmar sin miedo a equivocarme, que muchas coincidencias, son las que me tienen hoy aquí, escribiendo y viviendo una vida con la que ni de cerca soñé vivir, pero que definitivamente, me llena de satisfacción.
Solo por no dejar, los dejo con la tan conocida canción "coincidir" la letra dice mucho y además es hermosa.http://www.youtube.com/watch?v=IhhusTaEMBw. Además me encontré con que el video es nada más ni nada menos que de "Candy Candy" La caricatura que fué peor que telenovela cuando era niña. Pero como reí, sufrí y lloré al verla todas y absolutamente todas las tardes.
Definitivamente, para aquellos que la vieron (no se hagan, podría decir todos), una caricatura llena de coincidencias. Y si no la vieron, con mucho gusto puedo prestarles los 5 cd´s de la serie completa, que he de confesar compré piratas, para que entiendan de qué estoy hablando.
Bueno hasta de buenas me puso ver a la "pecosa", ¡Qué maravilla!